Amazon despide a 16.000 empleados más

Amazon despide a otros 16.000 empleados

La determinación de Amazon de recortar miles de empleos vuelve a poner a la inteligencia artificial en el centro del debate sobre el porvenir del trabajo. Mientras la compañía busca operar con mayor rapidez y eficiencia, este ajuste muestra un cambio de fondo en la forma en que las grandes tecnológicas se preparan para una nueva fase del mercado.

Amazon informó que procederá a despedir a casi 16.000 empleados, una medida que representa la segunda ronda de recortes significativos en apenas tres meses. La resolución emerge en un contexto de intensa competencia por liderar el desarrollo y la aplicación de tecnologías de inteligencia artificial, un terreno donde la empresa estima crucial moverse con mayor rapidez, disminuir trámites internos y optimizar su estructura organizativa.

La compañía comunicó la decisión a través de una publicación en su blog corporativo, donde explicó que la reestructuración responde a la necesidad de optimizar procesos internos y acelerar la toma de decisiones. Según Amazon, el objetivo no es únicamente reducir costos, sino redefinir la forma en que opera su enorme organización para adaptarse a un entorno tecnológico que cambia con gran velocidad.

Una nueva ronda de despidos en un corto periodo

Este reciente ajuste laboral se produce poco después de que Amazon anunciara a finales de octubre la supresión de 14.000 puestos corporativos. En total, ambas oleadas de recortes acumulan cerca de 30.000 empleos impactados en menos de un trimestre, una cifra que pone de manifiesto la envergadura del proceso de transformación interna por el que atraviesa la compañía.

De acuerdo con información presentada en 2024 ante la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos, Amazon congrega a más de 350.000 trabajadores corporativos a nivel global. Con base en ese total, los recortes aplicados recientemente representan alrededor del 9 % de su fuerza administrativa, un ajuste que destaca incluso para una entidad de la envergadura de Amazon.

Los despidos empezarán a ejecutarse de manera gradual en toda la compañía. Amazon señaló que la mayoría de los trabajadores afectados contará con un plazo de hasta 90 días para optar a otras posiciones internas. Quienes no logren reubicarse dentro de la empresa recibirán paquetes de compensación y beneficios adicionales, conforme a las políticas habituales de la compañía para estos procesos.

La notificación interna acerca de los recortes también llamó la atención, pues se indicó que el personal recibió un correo electrónico el martes por la noche en el que se aludía a una entrada de blog que no se publicó hasta la mañana del miércoles, lo que pondría de manifiesto una evidente descoordinación en el anuncio.

Flexibilidad, facilidad y una clara disminución de gestiones

Beth Galetti, vicepresidenta sénior de recursos humanos de Amazon, explicó que la empresa está enfocada en fortalecer su organización mediante la reducción de capas burocráticas y la eliminación de procesos que ralentizan la ejecución. En sus palabras, se trata de aumentar la responsabilidad individual, mejorar la agilidad operativa y facilitar una toma de decisiones más rápida en todos los niveles.

Este planteamiento coincide con la visión del director ejecutivo Andy Jassy, quien desde hace tiempo sostiene que Amazon debe operar como “la startup más grande del mundo”. Para Jassy, conservar una actitud ágil resulta esencial para competir dentro de un ámbito tecnológico donde la innovación, en especial la inteligencia artificial, avanza a gran velocidad.

Galetti también señaló que estas nuevas tandas de despidos no se plantean como un procedimiento frecuente, y aunque Jassy ha reconocido públicamente que la llegada de la inteligencia artificial implicará una reducción de personal en determinadas áreas, la empresa sostiene que cada modificación se determina mediante evaluaciones específicas sobre eficiencia, responsabilidad y su impacto en la capacidad de impulsar innovación enfocada en los clientes.

Amazon, sin embargo, puntualizó que continuará incorporando profesionales en ámbitos clave, y que los puestos esenciales para el porvenir de la empresa, en especial los vinculados con la inteligencia artificial, los servicios en la nube y el desarrollo tecnológico de última generación, seguirán recibiendo apoyo mediante inversión en talento.

La inteligencia artificial como motor clave en el proceso de transformación

La inteligencia artificial se sitúa como un elemento clave dentro del relato de Amazon sobre estos ajustes. Andy Jassy ha manifestado con especial claridad cómo esta tecnología influirá en la composición del personal de la compañía. En una comunicación anterior dirigida a los empleados, el CEO detalló que las eficiencias generadas por la IA harán posible automatizar diversas funciones, disminuyendo la necesidad de ciertos puestos mientras se incrementa la demanda de perfiles más técnicos y especializados.

Según Jassy, la implementación de IA generativa y de agentes inteligentes transformará la manera en que se trabaja dentro de Amazon. Algunos puestos, especialmente aquellos asociados a tareas repetitivas o de nivel inicial, podrían verse reducidos o redefinidos. En contraste, surgirán nuevas oportunidades en áreas vinculadas al diseño, supervisión y optimización de sistemas de inteligencia artificial.

El ejecutivo también destacó que Amazon no constituye un caso aislado; a su juicio, en los próximos años se desplegarán miles de millones de agentes de IA en compañías de todos los ámbitos, generando transformaciones profundas en la estructura del empleo a nivel mundial. Aunque gran parte de estas tecnologías continúa en desarrollo, Jassy opina que su irrupción será veloz y profundamente decisiva.

¿Amenaza concreta para el empleo o un ajuste pasajero?

El avance de la inteligencia artificial ha despertado preocupación entre trabajadores y analistas sobre una posible destrucción masiva de empleos. Sin embargo, diversos estudios sugieren que el impacto es más complejo de lo que a menudo se plantea en el debate público.

Un informe reciente de la firma de inversión Vanguard indica que las funciones más expuestas a la automatización mediante IA están creciendo a un ritmo superior al observado antes de la pandemia y avanzan incluso con mayor velocidad que otras tareas menos relacionadas con la tecnología, lo que demuestra que la IA también está generando nuevas oportunidades laborales.

Estos datos no logran disipar totalmente la preocupación entre los trabajadores, ya que algunas empresas han admitido que están eliminando ciertos cargos debido a que la inteligencia artificial posibilita automatizar tareas antes desempeñadas por personas, sobre todo en puestos de entrada. En otros casos, la tecnología se implementa para potenciar el rendimiento del personal actual, lo que disminuye la necesidad de contratar más empleados.

Aun así, todavía no hay indicios definitivos de que la inteligencia artificial esté causando un perjuicio laboral masivo en este momento; más bien, parece perfilarse una transformación del mercado de trabajo, donde la demanda de competencias se modifica y obliga tanto a las empresas como a los empleados a ajustarse.

El equilibrio entre eficiencia y responsabilidad social

La decisión de Amazon vuelve a poner sobre la mesa la discusión acerca del papel social que deberían asumir las grandes corporaciones tecnológicas en medio de transformaciones de tal magnitud, y aunque la búsqueda de mayor eficiencia y competitividad resulta comprensible en un entorno global, los despidos a gran escala provocan inquietud y añaden presión a miles de familias.

Amazon ha intentado mitigar ese impacto mediante fases de recolocación interna, incentivos económicos y beneficios adicionales, aunque la dimensión de los recortes y el corto intervalo entre ellos refuerzan la percepción de que el sector tecnológico atraviesa un periodo de ajustes significativos, motivados en gran medida por la rápida adopción de nuevas tecnologías.

Para numerosos analistas, el caso de Amazon se ha convertido en un ejemplo de un dilema más amplio: integrar la inteligencia artificial de forma estratégica sin ignorar las repercusiones humanas de esas decisiones. El avance hacia modelos de negocio cada vez más automatizados introduce desafíos no solo económicos, sino también éticos y sociales.

Un reflejo de una tendencia más amplia

Aunque Amazon sobresale por su enorme escala, no es la única compañía que está replanteando su organización laboral a la luz de los avances en inteligencia artificial. Varias otras grandes tecnológicas han comunicado ajustes parecidos, donde se combinan recortes en funciones tradicionales con nuevas incorporaciones estratégicas en áreas relacionadas con la IA, el análisis de datos y la computación en la nube.

Este patrón sugiere que el mercado laboral tecnológico se encuentra en un proceso de redistribución más que de simple contracción. Los perfiles profesionales demandados hoy no son necesariamente los mismos que hace cinco o diez años, y la capacidad de adaptación se ha convertido en un factor clave tanto para empresas como para trabajadores.

En este contexto, los recortes de Amazon pueden interpretarse como parte de una estrategia de largo plazo para posicionarse de manera sólida en la próxima etapa de la revolución tecnológica. La empresa apuesta por estructuras más ligeras y equipos altamente especializados, capaces de innovar con rapidez en un entorno cada vez más competitivo.

Mirando hacia el futuro

La reestructuración anunciada por Amazon no marca el final del debate sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo, sino más bien un nuevo capítulo. A corto plazo, miles de trabajadores se verán obligados a replantear su futuro profesional. A medio y largo plazo, el desafío será cómo preparar a la fuerza laboral para convivir con tecnologías que transforman constantemente las reglas del juego.

Para Amazon, el reto consiste en equilibrar su ambición tecnológica con una gestión responsable del talento humano. Para el resto del sector, el mensaje es claro: la inteligencia artificial no es solo una herramienta, sino un factor estructural que redefine cómo se organizan las empresas y cómo se concibe el trabajo.

Los despidos comunicados evidencian una situación compleja y dinámica; más que indicar una crisis puntual, muestran un reajuste estratégico propio de una etapa de cambio, en la que la eficiencia, la innovación y la capacidad de adaptación se han vuelto prioridades fundamentales para las principales empresas tecnológicas.

By Ileo8jst